Para los grandes y pequeños negocios es necesario la presencia de una página web que los represente profesionalmente. No es lo mismo que la imagen del negocio esté solamente representada a través de las redes sociales, a poseer una página web personalizada. Las redes deben ser el soporte y la conexión a la página web de negocios.

Las redes sociales generan mucha visibilidad, son gratuitas y sus millones de usuarios están a un clic de los contenidos. Las personas interactúan directamente, confirmando sus intereses, necesidades y sugerencias.

Sin embargo, a pesar de las configuraciones avanzadas, las redes aún tienen sus limitaciones:

– Todo lo publicado en las redes, solamente se ve en las redes y les pertenece a ellas.

– El administrador de dicha página no conoce los datos de los usuarios que interactuan con ella.

– La apariencia de las páginas de los productos son similares. No hay personalización y el diseño es limitado.

Por eso mismo un sitio web no es el enemigo de las redes sociales, sino su apoyo y viceversa. La empresa que tiene su página web se beneficia con un diseño propio que le permite adaptar su imagen corporativa hasta la información que se visualiza.

Puede controlarlo a su manera y adaptar las modificaciones que la empresa atraviesa y reflejarlas con cambios en el sitio.

Otra de las diferencias entre ambos es que los contenidos de los sitios web aparecen primeros en los resultados de las búsquedas por internet, antes que las redes sociales. Pero si ambos trabajan conjuntamente, mejoran el posicionamiento y la presencia de las empresas en el mundo web.

En conclusión, redes sociales y páginas web no compiten entre si y no deben ser “uno u otro”, sino que deben trabajar simbioticamente para permanecer cerca del público y llegar a los consumidores actuales y potenciales que existen en Internet.